“¡Luisa, despiertate!”

Hace unos años podíamos imaginar este diálogo, hoy en parte superado:

Dice Jesús: “¿Qué son esas cosas que estais diciendo entre vosotros durante el camino?” (Lc 24,17).

Los discípulos: “Todo lo que se refiere a Luisa Piccarreta, alma cristiana, que fue potente en obras y en palabras, prodigiosa su vida y extraordinarios sus escritos ante Dios y todo el pueblo; cómo algunos de nuestros sacerdotes y superiores la han entregado para hacer que sus libros fueran condenados en el Indice y ella fuera moralmente crucifìcada… Nosotros esperabamos que fuera aclamada como Santa y que su luz resplandeciera en la Iglesia; con todo, ya han pasado 63 años de su muerte y no ha pasado nada. Pero algunas mujeres de las nuestras nos han alarmado; han ido temprano a su ciudad y no habiendo encontrado sus escritos, han venido a decirnos que han hablado con algunos Ministros del Señor, los cuales afirman que Luisa está viva… Algunos de los nuestros han ido a Corato y han visto como habían dicho las mujeres, pero a ella no la han visto”. (Cfr. Lc 24, 29-24).

Jesús: “¡Oh hombres necios y duros de corazón! ¿Acaso no era necesario que Cristo –y como El cada verdadero discípulo suyo– soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” (Cfr. Lc 24,25).
Los discípulos: “Maestro, quisieramos que nos hicieras ver un signo” (Mt 12,38).
Los otros: “Tu hija está muerta. No te molestes ya, Maestro” (Cfr. Lc 8,49).

Jesús: (a sus discípulos): “Si no veis signos y prodigios, no creeis” (Jn 4,48).
(a quien ama a Luisa): “No temas, sólo ten fe y será salvada” (Lc 8,50).
(a los demás): “Retiraos; la niña no está muerta, sino que duerme” (Mt 9,24).
(a Luisa, tomandola de la mano, como hacía el Confesor cada mañana): “Talita qum! ¡Niña, levantate!” (Lc 8,54). “En nombre de Dios santo, fuerte, inmortal, Luisa, vuelve en tí” (palabras con las que el Confesor la llamaba a volver a la vida).
La Iglesia diga: “Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará” (Ef 5,14).
¡ Y Cristo te iluminará !

 

* * *

“Si no veis signos y prodigios, no creeis”

Sí, la Iglesia los espera. Sí, Dios los quiere. Sí, la Causa de Luisa los necesita.
Sí, para que Dios manifieste su Gloria. Y sus discípulos crean en El.
Sí, la Fe los obtiene. Y el Amor los hace. Sí, por intercesión de Luisa. Amén.

 

* * *

“La niña no está muerta, sino que duerme”.
Un año después de su muerte, el Arzobispo de Trani, Mons. Reginaldo M. Addazi hizo publicar un recordatorio con una reliquia de Luisa, en que le da el título de “Sierva de Dios”, no estando aun abierto el proceso de Beatificación.

Don Benedetto Calvi obtuvo el permiso del Santo Oficio e hizo trasladar los restos mortales de Luisa a su Parroquia-Santuario de Santa María Greca, de Corato, el 3 de julio de 1963.

El 2 de abril de 1994, Sábado Santo, el Arzobispo de Trani, Mons. Carmelo Cassati, comunicó a la Pía Asociación “Luisa Piccarreta, Pequeños Hijos de la Divina Voluntad” que la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos había dado su “Nihil obstat”, autorizando a la Arquidiócesis de Trani a abrir el proceso para la Causa de Beatificación de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta. La Causa fue abierta en la solemnidad de Cristo Rey, el 20 de noviembre de 1994.

El Arzobispo solicitó a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe la autorización a fotocopiar los manuscritos originales autógrafos de Luisa, que la Congregación conserva en sus archivos desde 1938. Con su permiso, este trabajo fue hecho del 29 de enero al 2 de febrero de 1996.

Por último, el 29 de octubre de 2005, S.E. Mons. Giovan Battista Pichierri, Arzobispo de Trani, completó el trabajo diocesano de investigación sobre la fama de santidad de la Sierva de Dios, reuniendo testimonios y documentos, y sometiendolos al juício definitivo de la Santa Sede, donde prosigue su Causa.

 

ORACIONES

para implorar la Beatificación de la Sierva de Dio LUISA PICCARRETA[1]

1. Oh Corazón Sacratísimo de mi Jesús, que en tu humilde sierva Luisa has escogido el heraldo del Reino de tu Divina Voluntad y el ángel de la reparación por las innumerables culpas que afligen a tu Divino Corazón, humildemente Te pido me concedas la gracia que por su intercesión imploro de tu Misericordia, para que sea glorificada en la tierra como ya la has premiado en el Cielo. Amén. (Padrenuestro, Ave María, Gloria)

2. Oh Corazón Divino de mi Jesús, que a tu humilde sierva Luisa, cual víctima de tu Amor, has dado la fuerza de sufrir por toda su larga vida los dolores de tu dolorosa Pasión, haz que por tu mayor gloria resplandezca enseguida sobre su cabeza la aureola de los Beatos. Y por su intercesión concédeme la gracia que humildemente Te pido. (Padrenuestro, Ave María, Gloria)

3. Oh Corazón Misericordioso de mi Jesús, que por la salvación y la santificación de tantas almas Te has dignado conservar por tantos años sobre la tierra a tu humilde sierva Luisa, tu Pequeña Hija de la Divina Voluntad, escucha mi oración: que enseguida sea glorificada por tu santa Iglesia. Y por su intercesión concédeme la gracia que humildemente Te pido. (Padrenuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN

Oh Santísima Trinidad, nuestro Salvador Jesucristo nos ha enseñado a pedir en nuestras oraciones que siempre sea glorificado el Nombre del Padre, que venga su Reino y que se haga su Voluntad.

Deseosos de extender este Reino de amor, de justicia y de paz, humildemente imploramos la glorificación de tu sierva Luisa, la Pequeña Hija del Divino Querer, que con sus oraciones, con su inmolación en el lecho del dolor y con su ardiente celo, contribuyó grandemente a la difusión del reino de Dios en el mundo y a la salvación de las almas.

A ejemplo suyo, Te suplicamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos ayudes a llevar con alegría las cruces que nos reserva la vida a gloria de tu Nombre y para el bien de todos. Amén.

Carmelo Cassati.
Arzobispo de Trani – Nazareth

ORACIÓN A LA STMA. TRINIDAD
para la glorificación de la Sierva de Dios LUISA PICCARRETA

Oh augusta y Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, Te alabamos
y Te damos las gracias por el don de la santidad de tu sierva fiel Luisa Piccarreta.
Ella ha vivido, oh Padre, en tu Divina Voluntad, haciendose, bajo la acción del Espíritu Santo,
conforme a tu Hijo, obediente hasta la muerte de cruz, víctima y hostia agradable a Tí,
cooperando a la obra de la Redención del género humano.
Sus virtudes de obediencia, de humildad, de sumo amor a Cristo y a la Iglesia
Nos mueven a pedirte el don de su glorificación en la tierra,
para que resplandezca a todos tu gloria, y tu Reino de verdad,
de justicia, de amor se extienda hasta los confines de la tierra,
en el particular carisma del «Fiat voluntas tua sicut in cœlo et in terra».
Apelamos a sus méritos para obtener de Tí, Stma. Trinidad, la gracia particular
que te pedimos, para cumplir tu Divina Voluntad. Amén.

Giovan Battista Pichierri.
Arzobispo de Trani – Nazareth

 

ORACIÓN

Señor mío Jesucristo, que tanto deseas que tu Divina Voluntad
tenga su Reino en la tierra como en el Cielo, Te rogamos Te dignes
colocar en el “candelabro” de tu Iglesia“la lámpara” que Tú mismo has
encendido, “para que el que entra vea la Luz” (Lc 8,16), y que glorifiques,
por el honor de tu Querer, a tu humildísima sierva Luisa Piccarreta,
“la Pequeña Hija de la Divina Voluntad”, que tanto Te ha glorificado en la tierra
“haciendose obediente hasta la muerte”, con el ejemplo de sus virtudes extraordinarias,
con sus sublimes escritos y con toda su vida inmolada
por la salvación y la santificación de las almas. Amén.

[1] - Estas oraciones fueron publicadas con la aprobación eclesiástica del Arzobispo de Trani, S.E. Mons. Reginaldo Addazi, O.P., el 27.11.1948. Quien alcanzara de Dios una gracia por intercesión de Luisa, envíe por favor una relación o un testimonio escritoa (si es posible con relativa documentación) a la Segreteria della Causa o a la Pia Associazione Luisa Piccarreta (P.F.D.V.) – Via Luisa Piccarreta, 25 – 70033 CORATO (Bari, Italia).