La linea espiral se produce girando y volviendo infinitas veces al mismo punto, pero cada vez a una altura mayor, o bien de un modo más amplio, o con mayor número de elementos… Pensemos al movimiento de las galaxias o a “la doble espiral” del ADN… Todo eso nos habla de un maravilloso equilibrio entre la fuerza centrífuga y la centrípeta; la linea espiral no es estática, sino dinámica; la encontramos en el mundo físico y en el mundo espiritual, y en la Pedagogía divina.
Por ejemplo la vemos desarrollarse desde el comienzo del primer volumen de Luisa, en el que Nuestro Señor:

(1) empieza su obra, separandola y desapegandola del mundo exterior;
(2) prosigue desapegandola de sí misma, purificando todo su mundo interior, su corazón;
(3) y la conduce a la verdad de su propia nada. Luisa se duele de sus pecados y faltas, pero el Señor no quiere que siga perdiendo más el tiempo pensando en su pasado.

Y de nuevo vuelve al primer paso, pero un poco más amplio:
(1) Las criaturas tienen que desaparecer de la vista del alma, que debe mirar sólo a Jesús y obrar solamente por amor a El y con El.
(2) La criatura debe morir a sí misma para vivir sólo en El: necesidad del espíritu de mortificación y de la caridad;
(3) Y lo que debe mortificar ante todo es la propia voluntad en cada cosa; por eso, para enamorarla del padecer por amor a Jesús la lleva a sumergirse en la contemplación de la Pasión, etc.

Un motor funciona porque gira; el corazón vive porque palpita continuamente y la sangre circula o gira en el cuerpo; el hombre vive porque respira continuamente…

Los escritos de Luisa comprenden 36 volúmenes, que pueden considerarse como en tres etapas:
– a los doce primeros (1-12) corresponde su libro “Las Horas de la Pasión” (escrito precisamente en los años en que escribía los volúmenes 11 y 12);
– a los siguientes doce (13-24) corresponde “La pía peregrinación (el paseo) del alma en la Divina Voluntad”;
– a los doce últimos (25-36) corresponde “La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad”.

La finalidad del primero es recorrer (girando) las 24 horas de la Pasión, para hacer lo que hacía interiormente Ntro. Señor, para conocerlo por dentro, hacer nuestra su vida interior, copiandola en nosotros, participar en la obra de la REDENCION y tomar posesión de ella.

La finalidad del segundo es recorrer (girando) todas las obras de Dios, empezando por la creación del mundo y siguiendo con la creación del hombre (Adán) y la creación de la humanidad y del pueblo de Dios (la historia sagrada), para dar responder con un acto de adoración, alabanza, agradecimiento y amor al Padre en nombre de todos, y copiar en nosotros su obra, participando en la obra de la CREACION y tomando posesión de ella.

Y la finalidad del tercero es recorrer (girando) toda la vida de la Stma. Virgen, en los 31 días del mes de Mayo (más otras cinco “lecciones de la Reina del Cielo”, que profundizan más los temas de algunos días; en todo son 36 lecciones de Ntra. Madre, como los 36 volúmenes dados por su Divino Hijo; equivalen a la versión o resumen materno del Mensaje). Es para aprender de Ella a tener como vida la Divina Voluntad, imitarla para hacer nuestra su vida interior, la obra del Espíritu Santo, la obra de la SANTIFICACION.

Así pues se trata de copiar en nuestra vida las tres obras y la Vida de la Stma. Trinidad, para que pueda darnos de nuevo Su semejanza y la consumación en la Unidad con las Tres Divinas Personas, finalidad para la que fuimos creados. ESTE ES EL REINO DE DIOS, que tanto suspira, la finalidad de las tres obras que El ha hecho, pero que tienen que ser recibidas y poseidas por la criatura:

Por esa razón, a la cabeza de todos los que han de volver al orden del principio de la Creación (lo cual será el cumplimiento de su Reino “en la tierra como en el Cielo”), Dios ha querido poner a tres Criaturas que nos han abierto el paso y nos introducen en el Reino:

- la Stma. y adorable Humanidad de Ntro. Señor (verdadero Dios y Hombre),
– sua Stma. Madre Inmacuada, que forma unidad perfecta con El,
– y su pequeña Hija (a la que llama también “la Esposa”), para que su “Mensaje del Reino” y su ejemplo esten al alcance de todos nosotros, de la “estirpe común”, nacidos con el pecado original y oprimidos por el peso de nuestro querer humano.