Los Escritos de Luisa (Segunda parte)

 

21 – La potencia de la Divina Voluntad está en estos Escritos, que destruirán el reino del pecado:

“Mientras escribía lo que he dicho antes, veía a mi dulce Jesús que apoyaba la boca en la parte de mi corazón y me daba las palabras que estaba escribiendo, y al mismo tiempo oía lejos un horrible estruendo, que se peleaban y rugían con tanto estrépito que asustaba. Y yo, dirigiendome a mi Jesús, Le he dicho: “Jesús, Amor mío, ¿quién está haciendo tanto ruido? Parecen demonios rabiosos. ¿Qué es lo que quieren, que tanto se agitan?”

Y Jesús: “Hija mia, son ellos precisamente. Quisieran que tú no escribieras sobre mi Voluntad, porque cuando ven que escribes verdades más importantes sobre el vivir en mi Querer sufren doble infierno y atormentan aún más a todos los condenados. Temen tanto que puedan salir estos escritos sobre mi Voluntad, porque ven perdido sobre la tierra el reino que adquirieron cuando el hombre, sustrayendose a la Voluntad Divina, dio paso libre a su voluntad humana. Ah, sí, fue precisamente entonces cuando el enemigo adquirió su reino en la tierra, y si mi Querer pudiera reinar en la tierra, el enemigo por sí solo se escondería en los más oscuros abismos. Por eso se debaten con tanto furor. Sienten la potencia de mi Voluntad en estos escritos y, con sólo dudar que pudieran salir a la luz, se llenan de furor y tratan con todas sus fuerzas de impedir semejante bien. Tú sin embargo no les hagas caso y de eso aprende a apreciar mis enseñanzas”. (22.09.1924).

 

22 – Los Escritos no son de Luisa, sino de Jesús. ¿Cuánto bien harán cuando salgan todos reunidos?

“No son cosas tuyas, sino mías; es mi Voluntad que quiere formar su camino para hacerse conocer. Y mi Voluntad es más que el sol, y esconder la luz del sol es pretender demasiado y es del todo imposible; si la paran por un lado, supera el obstáculo que le ponen delante y, escapando por los otros lados, majestuosamente recorre su camino, dejando confundido a quien quisiera impedirle el paso, pues se la ve escapar por todas partes sin poder sujetarla. Se puede esconder una lámpara, pero nunca el sol. Así es mi Voluntad: es más que un sol, y quererla esconder tú te será imposible.

Por eso cálla, hija mía, y haz que el sol eterno de mi Voluntad siga su curso, ya sea por medio de los escritos, de su publicación, de tus palabras y de tu comportamiento. Haz que como luz escape y recorra todo el mundo. Yo lo suspiro, lo quiero. Y además, ¿qué gran cosa ha sido publicada de las verdades de mi Voluntad? Se puede decir que apenas los átomos de su luz; y si bien átomos, ¡si supieras el bien que hacen! ¿Qué será cuando, reunidas todas juntas las verdades que te he dicho de mi Voluntad, la fecundidad de su luz, los bienes que contiene, unito todo junto forme, no ya los átomos o el sol que nace, sino su pleno mediodía? ¿Cuánto bien no producirá ese Sol eterno en medio de las criaturas? Y tú y Yo seremos más felices, viendo mi Voluntad conocida y amada…” (26.04.1925).

 

23 – Todo lo que Luisa escribe es lo que se desborda de su alma:

“Mi siempre amable Jesús se hacía ver en el fondo de mi alma de pie, con una pluma de luz en la mano, en acto de escribir sobre una luz intensa que parecía tela, pero era luz extendida en mi alma, y Jesús escribía, escribía en el fondo de esa luz. ¡Qué hermoso era verlo escribir con una maestría y una velocidad indescriptible! Y después de haber escrito, como si abriera las puertas de mi interior, con la mano llamaba al Confesor, diciendole:

“Ven a ver lo que Yo mismo escribo en el fondo de esta alma. Yo nunca escribo en papel o en tela, porque está sujeto a perecer, sino que me complazco en escribir en el fondo de la luz al que está reducida esta alma en virtud de mi Voluntad. Mis letras de luz son imborrables y de valor infinito. Así que, cuando he de manifestarle las verdades sobre mi Voluntad, antes hago el trabajo de escribirlas en el fondo de ella y luego le hablo, haciendole referencia a lo que en ella he escrito. Por eso, cuando dice lo que Yo le he dicho, lo dice con pocas palabras, mientras cuando escribe se extiende abundantemente: es mi escrito que, desbordandose fuera de su alma, no hace una pequeña referencia, sino mi verdad, amplia como Yo mismo la he escrito en el íntimo de su interior”.

Me he quedado asombrada y con una alegría indecible, viendo escribir a mi dulce Jesús dentro de mí, y tocaba con la mano que, mientras al hablar poco sé decir de lo que El me dice, es más, me parece que sólo me ha dado el tema, luego, al escribir, será interés suyo ayudarme a exponerlo como a El le gusta. Y Jesús lleno de bondad me ha dicho:

“Hija mía, cese ahora tu asombro, que mientras escribes sientes que brotan de tí, como de una fuente, las verdades: es el trabajo de tu Jesús hecho en tí, que desbordandose de todas partes de tu alma pone en el papel el orden y las verdades escritas en tí y selladas con letras de luz. Cesen por tanto tus temores, no quieras limitarte a la pequeño alusión de mis palabras, ni quieras resistirme cuando Yo quiero prolongarme y hacerte que escribas lo que Yo con tanto amor he escrito en tu alma. Cuántas veces me obligas a emplear la fuerza y a dominarte, para que no pongas resistencia en escribir lo que quiero. Por eso déjame obrar; tu Jesús cuidará de que en todo resplandezca la verdad”. (05.07.1926).

24 – La anunciada publicación de los escritos sobre la Divina Voluntad; el imprimatur del Arzobispo:

“Has de saber que para hacer que mi Suprema Voluntad sea conocida, he tenido que preparar las cosas, disponer los medios, arrollar al Arzobispo con uno de esos actos de absoluto dominio de mi Voluntad, a los que el hombre no me puede resistir; he tenido que hacer uno de mis grandes prodigios. ¿Crees tú que sea cosa fácil obtener la aprobación de un Obispo? ¡Qué dificil es, cuánto cavilar, cuántas dificultades; y si aprueban esè con muchas restricciones, casi quitando los matices más bellos, los colores que más resaltan, a todo lo que mi Bondad con tanto amor ha revelado. ¿Es que no ves tú en la aprobación del Arzobispo el triunfo de mi Voluntad? Y por tanto mi grande gloria y la gran necesidad de que los conocimientos del Supremo Querer se conozcan, que como rocío benéfico apaguen los ardores de las pasiones y como sol que nace pongan en fuga las tinieblas de la voluntad humana y disipen la somnolencia que casi todas las criaturas tienen incluso haciendo el bien, porque falta la vida de mi Querer.

Mis manifestaciones sobre él serán como bálsamo que sanará las llagas que ha producido la humana voluntad. Quien tenga la suerte de conocerlas sentirá correr en él una nueva vida de luz, de gracia, de fortaleza, para cumplir en todo mi Voluntad. No sólo, sino que comprendiendo el gran mal del propio querer, lo aborrecerán y se sacudirán el durísimo yugo de la voluntad humana, para ponerse bajo el suave dominio de la Mía. Ah, tú no sabes ni ves lo que Yo sé y veo; por eso déjame obrar y no te oprimas. Al contrario, habrías debido dar prisa y empujar tú misma aquel que Yo con tanto amor he dispuesto que se encargara, más aún, decirle que se apresure y que no se pierda tiempo.

Hija mía, el Reino de mi Voluntad es indestructible y en estos conocimientos suyos he puesto tanta luz, gracia y atractivo que lo he hecho victorioso, de tal modo que, cuando se conozcan, harán dulce guerra a las voluntades humanas y éstas serán vencidas. Estos conocimientos serán muro altísimo y fuertísimo, más que en el Paraíso terrenal, que impedirán entrar al enemigo infernal para molestar a los que, vencidos por ellas, pasen a vivir en el Reino de mi Voluntad. Por eso no te turbes y déjame obrar, y Yo dispondré todo para que el ‘Fiat’ Supremo sea conocido”. (14.08.1926)

 

25 – Jesús habla al Sacerdote que ha de publicar los Escritos:

“Mientras oraba me he encontrado fuera de mí misma, y al mismo tiempo veía al Reverendo Padre que debe ocuparse de la publicación de los escritos sobre la Stma. Voluntad de Dios, con Nuestro Señor al lado, que tomaba todos los conocimientos, efectos y valor del Supremo Querer que ha manifestado, y convertidos en hilos de luz los sellaba en su inteligencia, formando como una corona de luz en torno a su cabeza. Y mientras hacía eso le ha dicho:

“Hijo mío, la tarea que te he dado es grande, y por eso es necesario que te dé mucha luz para hacerte comprender con claridad lo que he revelado, porque en la medida de la claridad con que se expongan, producirán sus efectos, aunque por sí mismos sean clarísimos, porque lo que se refiere a mi Voluntad es luz que desciende del Cielo, que no confunde ni deslumbra la vista de la inteligencia, sino que tiene poder de reforzar e iluminar la mente humana para hacerse comprender y amar, y colocar en el fondo del alma el principio de su origen, el verdadero fin para el que fue creada, el orden entre el Creador y la criatura; y todo lo que digo, las manifestaciones y conocimientos sobre mi Supremo Querer son otras tantas pinceladas para que el alma vuelva a la semejanza de su Creador. Todo lo que he dicho sobre mi Voluntad no es sino preparar el camino, formar el ejército, reunir el pueblo elegido, preparar el palacio real, tener listo el terreno en que ha de formarse el Regno de mi Voluntad, y regirlo y dominarlo. Por eso la tarea que te encomiento es grande. Yo te guiaré, estaré a tu lado, para que todo se haga según mi Voluntad”.

Después lo ha bendecido, ha venido a mi pequeña alma y ha continuado diciendo: “Hija mía, ¡cuánto me interesa mi Voluntad! ¡Cuánto deseo y suspiro que sea conocida! Es tan grande mi interés, que estoy dispuesto a dar cualquier gracia a quien quiera ocuparse de darla a conocer. Oh, cómo quisiera que se hiciera pronto, porque veo que todos mis derechos me serán restituidos. El orden entre Dios y la criatura será restablecido; ya no daré a las generaciones humanas mis bienes a medias, sino todos enteros, ni recibiré más de ellas cosas incompletas, sino todas enteras” (18.08.1926).

 

26 – Jesús da el título al libro que se ha de publicar y lo explica:

“Estando en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús me hacía ver al Reverendo Padre que se ha de ocupar de la publicación de los escritos sobre la Adorable Voluntad de Dios, y Jesús, poniendose a su lado, le decía:

“Hijo mío, el título que darás al libro que publicarás sobre mi Voluntad será éste: «El Reino de mi Divina Voluntad en medio de las criaturas. Libro de Cielo. La llamada a la criatura al orden, a su puesto y a la finalidad para la que fue creada por Dios». Ves, incluso el título quiero que corresponda a la gran obra de mi Voluntad. Quiero que la criatura comprenda que su puesto, que Dios le ha dado, es en mi Voluntad, y hasta que no entre en Ella estará fuera de su sitio, sin orden, sin finalidad; será un intruso en la Creación, sin ningún derecho, y por eso irá errando, sin paz, sin herencia, y Yo, sintiendo compasión de él, le gritaré continuamente: «Ven a tu puesto, ponte en orden, ven a por tu herencia, a vivir en tu casa. ¿Por qué quieres vivir en casa ajena? ¿Por qué quieres ocupar un terreno que no es tuyo? Y al no ser tuyo eres infelíz y el siervo y el hazmerreir de todas las cosas creadas. Todas las cosas que Yo he creado, estando en su puesto, estan en orden y en perfecta armonía, con toda la plenitud de los bienes que Dios les ha dado. Sólo tú quieres ser un infelíz, pero con infelicidad voluntaria. Por eso, ven a tu puesto, donde te llamo y te espero». Por tanto aquel o aquella que se dedique a dar a conocer mi Voluntad será mi portavoz, y Yo le confiaré los secretos de su Reino”. (27.08.1926).

 

27 – Jesús bendice el título que El mismo ha dado:

“Y mientras así decía, (Jesús) cogía este libro en sus manos y parecía leer lo que está escrito el 27 de agosto. Mientras leía se quedaba ensimismado, como en profunda contemplación,y yo no me atrevía a decirle nada; sólo sentía que el Corazón le palpitaba muy fuerte, como si fuera a estallar; luego ha estrechado el libro a su pecho diciendo: “Bendigo el título, lo bendigo de corazón, y bendigo todas las palabras acerca de mi Voluntad”. Y alzando la derecha, con majestad encantadora ha pronunciado las palabras de la bendición. A continuación ha desaparecido.” (29.08.1926).

 

28 – No se debe descuidar ni una palabra del Señor:

“Me sentía preocupada, porque me había sido impuesto por santa obediencia que no dejara de escribir ni una sola palabra que mi dulce Jesús pudiera decirme, mientras que yo fácilmente la dejo, porque estoy convencida de que ciertas cosas íntimas, ciertos desahogos de Jesús con mi pequeña alma, no es necesario decirlos y ponerlos por escrito, sino que queden en el secreto del corazón. Le pedía que me diera la gracia de no dejarme faltar a la obediencia, y Jesús, moviendose en mi interior, me ha dicho:

“Hija mía, si el que te guía y dirije te impone esta obediencia, significa que ha entendido que soy Yo el que te habla y el valor que tiene incluso una sola de mis palabras. Mi palabra es luz y está llena de vida; por tanto, quien tiene la vida puede darla. A mayor razón, que mi palabra posee la fuerza creadora; por eso una sola palabra mía puede crear innumerables vidas de gracia, de amor, de luz, de Voluntad mía en las almas. Tú misma no podrás comprender el largo camino que puede recorrer una sola de mis palabras. Quien tiene oído la escuchará, quien tiene corazón se sentirá herido. Por eso, quien te guía tiene razón en imponerte esta obediencia. Ah, tú no sabes cómo lo asisto y le estoy en torno, mientras lee los escritos míos y tuyos sobre mi Voluntad, para hacerle comprender toda la fuerza de las verdades y el gran bien que hay en ellas; y él da vueltas en torno a mi Voluntad y por la luz que siente te manda questa obediencia. Por eso sé atenta y te ayudaré y te haré fácil lo que a tí te parece dificil.”(09.09.1926).

 

29 – Jesús guía y sostiene a Luisa mientras escribe:

“Después de haber escrito más de cuatro horas, me sentía sin fuerzas, y habiendome puesto a orar según mi costumbre en su Stmo. Querer, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mí y, estrechandome a El, lleno de ternura me ha dicho: “Hija mía, estás cansada, descansa en mis brazos. ¡Cuánto nos cuesta el Reino del ‘Fiat’ Supremo a Mí y a tí, mientras todas las demás criaturas, unas duermen de noche, otras se divierten, otras llegan incluso a ofenderme. Para Mí y para tí no hay descanso, ni siquiera de noche; tú ocupada en escribir y Yo vigilandote, dandote las palabras, las enseñanzas sobre el Reino del Querer Supremo; y mientras te veo escribir, para hacer que te extiendas y no te canses, te sostengo en mis brazos para que escribas lo que quiero y así poder dar a todos las enseñanzas y prerrogativas, los privilegios, la santidad y las riquezas infinitas que posee este Reino mío. Si tú supieras cuánto te amo y cuánto gozo viendote sacrificar también el sueño y toda tu persona por amor a mi ‘Fiat’, que tanto quiere darse a conocer a las generaciones humanas! Nos cuesta mucho, es verdad, hija mía, y para recompensarte, casi siempre, después de que has escrito, te hago descansar en mi Corazón transido de dolor y de amor: de dolor porque mi Reino no es conocido, y de amor porque quiero hacerlo conocer, y así tú, sintiendo mi dolor y el fuego que me devora, te sacrifiques en todo y no te ahorres nada, por el triunfo de mi Voluntad”. (15.09.1926).

 

30 – En estos Escritos todo es de Jesús. Su premura, de que se publiquen:

“Hija mía, no quiero que consideres como algo tuyo lo que has escrito, sino que lo mires como cosa mía, que no te pertenece. Tú no tienes que estar para nada en medio; me ocupo Yo de todo y por eso quiero que me lo entregues, y al escribir quiero que me hagas un regalo para que Yo esté libre de hacer lo que quiero, y a tí te quede sólo lo que te conviene para vivir en mi Voluntad. Yo te he dado tantos dones preciosos, cuantos son los conocimientos que te he manifestado, ¿y tú ningún don quieres darme?”
(…) Después de eso me hacía ver al Reverendo Padre, y Jesús, estando a su lado, le ponía su santa mano derecha sobre la cabeza, para infundirle firmeza, ayuda y voluntad, diciendole: “Hijo mío, date prisa, no pierdas tiempo. Yo te ayudaré, estaré a tu lado, para que todo se haga bien y según mi Voluntad. ¡Cuánto me interesa que se conozca mi Voluntad y, como he dictado con paterna bondad los escritos sobre el reino del ‘Fiat’ Supremo, así ayudaré su publicación, estaré entre aquellos que se ocuparán, para que todo sea dirigido por Mí. Por eso, rápido, rápido”. (28.09.1926).

 

31 – Jesús escribe en el alma de Luisa lo que luego ella escribe en el papel:

“Mi sentía afligida porque, habiendo venido el Reverendo Padre que ha de ocuparse de la publicación de los escritos sobre la Stma. Voluntad de Dios, quiso que se le entregaran todos los escritos, sin dejarme siquiera los que él ya tenía copiados. Y el pensar que las cosas más íntimas entre Jesús y yo fueran expuestas sin poder siquiera volver a ver lo que Jesús me había dicho sobre su santo Querer me torturaba. Y Jesús, volviendo, me ha dicho:

“Hija mía, ¿por qué tanto te aflijes? Has de saber que lo que te hago que escribas en el papel, antes lo he escrito Yo mismo en el fondo de tu alma y después te hago ponerlo por escrito; más aún, hay más cosas escritas en tí que en el papel. Por eso, cuando sientas la necesidad de volver a leer lo que se refiere a las verdades sobre el ‘Fiat’ Supremo, cuando mires dentro de tí enseguida volverás a ver lo que quieres.” (06.10.1926).

 

32 – Jesús llama “nuestros escritos” los que se llevó el Padre Aníbal:

“Jesús mío, ¿por qué tienes esa prisa? ¿Es acaso algo que Te interesa mucho?”
Y Jesús: “Así es, así es, hija, es lo que más me interesa. Sabes, he sentido desde dentro de tí que el Padre se ha llevado nuestros escritos, que hablaba de mi Voluntad a quienes lo rodeaban, con tanto amor que me he sentido herido en el Corazón, y por eso he querido salir afuera de tí para escucharlo. Son mis propias palabras que he dicho sobre mi Voluntad, las que resuenan en mi oído; oigo el eco de mi voz y por eso quiero sentir todo el gusto de oirlo y quiero que tú también lo oigas, para compensarte por los sacrificios que has hecho”. (09.10.1926).

33 – Estos Escritos nacen del Corazón de Jesús, como nace el Sol, para el bien de todos:

“Hija mía, ¿no sabes tú que estos escritos nuestros salen del fondo de mi Corazón y Yo hago que fluya en ellos la ternura de mi Corazón para enternecer a los que los lean y la solidez de mi hablar divino para que sean sólidos en las verdades de mi Voluntad? En todos mis conceptos, verdades y ejemplos que hago que pongas por escrito, hago que corra la dignidad de mi Sabiduría Celestial, de modo que los que los leen o los leerán, si estan en Gracia, sentirán en ellos mi ternura, la solidez de mis palabras y la luz de mi Sabiduría, que como tres imanes les harán quedar atraídos por el conocimiento de mi Voluntad. Y el que no esté en Gracia no podrá negar que es luz, y la luz hace siempre bien, nunca hace mal, ilumina, calienta, hace descubrir les cosas más escondidas y mueve a amarlas. ¿Quién puede decir que no recibe el bien del Sol? Nadie. Más que un Sol estoy haciendo salir de mi Corazón estos escritos, para que hagan bien a todos. Por eso tengo tanto interés de que escribas, por el gran bien que quiero hacer a la familia humana, tanto que los veo como escritos míos, porque soy siempre Yo el que dicta y tú la pequeña secretaria de la larga historia de mi Voluntad”. (08.12.1926).

 

34 – Lo que Luisa escribe sirve para formar en ella el Reino del “Fiat”; después será la norma para quienes vivan en él:

“Hija mía, (…)lo que has escrito te sirve a tí por ahora, sirve al Reino del ‘Fiat’ Supremo; después será norma para quien ha de vivir en El, de cómo debe servirse de todos los actos operativos de mi Voluntad para mantenerse en los confines de mi Reino. Por eso, lo que a tí no te parece necesario, lo es para la formación de mi Reino Supremo”. (13.01.1927).

 

35 – Jesús es el que escribe ahora todo lo que es su Reino, cosa que no hizo cuando vino al mundo, y lo hace por medio de Luisa:

“Hija mía, ¿ quieres saber por qué Yo no escribí? Porque debía escribir por medio de tí. Soy Yo el que animo tu inteligencia, el que te suministra las palabras, el que mueve con su mano la tuya para que tomes la pluma y escribas las palabras en el papel; así que soy Yo el que escribe, no tú. Tú no haces más que poner atención a lo que quiero escribir; por eso todo tu trabajo es la atención, lo demás lo hago todo Yo. ¿Y no ves tú misma que muchas veces no tienes la fuerza para escribir y te decides a no hacerlo, y Yo, para hacer que toques con tu propia mano que soy Yo el que escribe, te lleno de Mí y, animandote con mi misma vida, escribo lo que quiero? ¿Cuántas veces no lo has experimentado? Ahora, teniendo que pasar una época para dar a conocer el reino del ‘Fiat’ Supremo, para dar tiempo a que antes se conociera el reino de la Redención y después el otro, del ‘Fiat’ Divino, establecí no escribir entonces, sino escribir contigo, por medio tuyo, cuando este Reino estuviera más próximo, y también para dar a las criaturas una nueva sorpresa del exceso de amor de mi Voluntad, lo que ha hecho, lo que ha sufrido y lo que quiere hacer por amor a ellas.

(…)Las verdades de las nuevas manifestaciones de mi Divino Querer, que tienen una fuerza divina y un dulce encanto, lloverán como rocío celestial sobre las almas quemadas por la voluntad humana; serán portadoras de felicidad, de luz y de bienes infinitos. No hay amenazas en estas manifestaciones, ni espanto, y si hay algún temor, es para el que quiere seguir en el laberinto de la voluntad humana; que luego, en todo lo demás no se ve más que el eco, el lenguaje de la Patria Celestial, el bálsamo de allá arriba, que santifica, diviniza y da prenda de la felicidad que reina sólo en la Patria felíz. Por eso me complazco tanto en escribir del ‘Fiat’ Divino, porque escribo cosas que pertenecen a mi Patria.

Será demasiado pérfido e ingrato el que no reconozca en estas manifestaciones mías el eco del Cielo, la larga cadena de amor del Querer Supremo, la comunión de bienes de Nuestro Padre Celestial, que quiere dar a las criaturas, y queriendo dejar como a un lado todo lo que ha pasado en la historia del mundo quiere empezar una era nueva, una nueva Creación, como si ahora empezara la nueva historia de la Creación. Por eso déjame obrar, que lo que hago es de suma importancia”.(30.01.1927).

 

36 – Jesús no puede escribir sin Luisa y ella no podría hacerlo sin Jesús:

“…¿Cómo puedo escribir Yo solo sin tí? Mis manifestaciones deben ser palpables, no invisibles; deben ser percibidas por los sentidos de las criaturas; las cosas invisibles, el ojo humano no es capaz de verlas. Sería como si te dijeran: escribe sin tinta, sin pluma y sin papel; ¿no sería absurdo e irrazonable? Por tanto, teniendo que servir mis manifestaciones a las criaturas compuestas de alma y cuerpo, también Yo necesito materia para escribir, y me la debes prestar tú. Así que tú me servirás de tinta, de pluma y de papel; con eso formo en tí mis palabras, y tú, sintiendolas en tí, las sacas afuera y las haces palpables, al ponerlas por escrito. Por eso tú no puedes escribir sin Mí: te faltaría el tema, el contenido, el dictado delante, para copiarlo, y no sabrías decir nada. Y Yo no puedo escribir sin tí; me faltarían las cosas principales para escribir: el papel de tu alma, la tinta de tu amor, la pluma de tu voluntad. Por eso es un trabajo que tenemos que hacer juntos y de acuerdo, por parte de los dos”.(09.02.1927).

 

37 – Lo que el Señor manifiesta y que Luisa escribe puede ser llamado el Evangelio del Reino de la Divina Voluntad, que se apoya en la Sagrada Escritura y en el Evangelio y los confirma:

“… Estaba pensando: “¿Para qué servirán estos escritos sobre la Divina Voluntad?” Y mi sumo y único Bien, Jesús, moviendose en mi interior, me ha dicho: “Hija mía, todas mis obras se dan la mano, y eso es señal de que son obras mías, que una no se opone a otra, sino que estan tan vinculadas entre sí que se sostienen unas a otras. Tan cierto es que, cuando quise formar a mi pueblo escogido, del cual y en el cual había de nacer el futuro Mesías, de ese mismo pueblo formé el Sacerdocio, que lo instruía y lo preparaba al gran bien de la Redención; les dí leyes, manifestaciones e inspiraciones con las que se formaron las Sagradas Escrituras, llamadas Biblia, y todos se entregaban al estudio de la misma. Con mi venida al mundo Yo no destruí las Sagradas Escrituras, sino que las confirmé, y mi Evangelio anunciado en nada se oponía a ellas, sino que mutuamente se sostenían de forma admirable. Y al formar la nueva Iglesia naciente formé el nuevo Sacerdocio, el cual no se separa de la Sagrada Escritura ni del Evangelio; de ellos todos toman para instruir a las gentes, y si alguien no quisiera tomar de esta fuente de vida se puede decir que no me pertenece, porque son la base de mi Iglesia y la vida misma con que son formadas las gentes.

Ahora bien, lo que Yo manifiesto sobre mi Voluntad Divina y tú escribes se puede llamar el Evangelio del reino de la Divina Voluntad; nada se opone ni a la Sagrada Escritura ni al Evangelio que Yo anuncié estando en la tierra, al contrario, se puede llamar el sostén de uno y otra. Y por eso llamo a los Sacerdotes y permito que vengan, que lean el Evangelio todo de Cielo del reino de mi ‘Fiat’ Divino, para decirles como dije a los Apóstoles: predicadlo por todo el mundo, porque Yo me sirvo de mis obras y del Sacerdocio, y como tuve el Sacerdocio antes de mi venida para preparar al pueblo y el Sacerdocio de mi Iglesia para confirmar mi venida y todo lo que Yo hice y dije, así tendré el Sacerdocio del reino de mi Voluntad.

Para eso servirán las muchas cosas que te he manifestado, tantas verdades sorprendentes, la promesa de tantos bienes que he de dar a los hijos del ‘Fiat Voluntas tua’: serán el Evangelio, la base, la fuente inagotable de la que todos sacarán la vida celestial, la felicidad terrena y el restablecimiento de su creación. ¡Oh, qué felíz se sentirá el que con ansia beba a grandes tragos de esta fuente de mis conocimientos, porque tiene la virtù de dar la vida del Cielo y de cancelar toda infelicidad”. (18.01.1928).

 

38 – Es absoluta voluntad de Dios que estos escritos sean publicados, pero el momento es relativo y depende de cuando estén dispuestas las criaturas y aquellos que deben darlos a conocer:

“Hija mia, es absoluta la voluntad de Dios, de que salgan a la luz los escritos de mi Divina Voluntad, y por más dificultades que hubiera Ella triunfará en todo. Aunque pasen años y años, sabrá disponer todo para que su absoluta Voluntad se cumpla. El tiempo de salir a la luz es relativo y depende de cuando las criaturas se dispongan a recibir tanto bien y los que se han de ocupar en ser los anunciadores y hacer el sacrificio de llevar la nueva era de paz, el nuevo Sol que disipará las nubes de todos los males.

¡Si supieras cuántas gracias y luces he preparado para quien veo dispuesto a ocuparse! Serán ellos los primeros que sentirán el bálsamo, la luz, la vida de mi ‘Fiat’. Míra cómo he preparado en mis manos las vestiduras, el alimento, los adornos, los dones, para quien ha de ocuparse, pero estoy mirando quienes son los verdaderos dispuestos para poder investir de las prerrogativas necesarias para una obra tan santa, que Yo tanto amo y quiero que hagan. Pero he de decirte también que ay a quien se opone o pueda poner obstáculos. Tú sin embargo no te muevas en nada, ni una coma de lo que hace falta para preparar el reino de mi Divina Voluntad, para que nada falte por parte mía y tuya, haciendo lo necesario para dar este gran bien a las criaturas, para que apenas estén dispuestas puedan encontrar todo listo y lo que hace falta.” (02.08.1928).

 

39 – El Señor protejerá estos escritos porque son suyos, son desahogos, locuras, delirios, excesos de su Amor:

“Hija mía, no te turbes; estos escritos son míos, no tuyos, y en mano a quien puedan ir a parar, nadie podrá tocarlos para dañarlos. Yo sabré guardarlos y defenderlos, porque Me pertenecen, y todo aquel que los tome con buena y recta intención encontrará la cadena de Luz y de Amor con que amo a las criaturas. Estos escritos puedo decir que son desahogo de mi Amor, locuras, delirios, excesos de mi Amor, con que quiero vencer a la creatura, para que vuelva a mis brazoa y hacerle sentir cuánto la amo”.(19.05.1938).

 

40 – Estos escritos tienen la vida de la Divina Voluntad: son su Testamento de Amor, la Nueva Creación viviente y hablante:

“Hija mía, no te preocupes (de los escritos).Yo los guardaré atentamente, porque me cuestan demasiado. Me cuestan mi Voluntad, que en estos escritos es la vida primaria. Podría llamarlos Testamento de Amor que mi Voluntad hace a las criaturas: se entrega a sí misma y las llama a que vivan en su Heredad(…) Por eso, estos escritos estan llenos de Vidas divinas, que no se pueden destruir (…)Haría falta demasiado para tocar lo que te he hecho escribir sobre mi Voluntad, porque puedo llamarlo Nueva Creación viviente y hablante.Será el último alarde de mi Amor a las generaciones humanas…”(20.06.1938).

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