2.5.5 San Policarpo de Esmirna
Nació aproximadamente en el año 69 o 70 y recibió el bautismo en
la infancia. San Ireneo afirma que Policarpo recibió las enseñanzas de los
apóstoles, y que éstos lo constituyeron obispo de Esmirna, hacia el
año 110. Ignacio reconoció a Policarpo como barón apostólico
y le recomendó su rebaño.
Policarpo fue de un temperamento suave y moderado, amigo de la paz y de la mansedumbre,
y así debieron ser sus homilías al pueblo. Hay un solo pasaje en su carta
en el que muestra dureza: "El que niegue a Jesús, no lo admita en el testimonio de
su cruz, y el que tergiverse sus palabras para satisfacer sus concupiscencias, procede del
diablo y es el primogénito de Satanás".
Policarpo remitió a la Iglesia de Filipos las cartas de San Ignacio y
adjuntó la presente suya, de las cuales decía: "podréis sacar gran
provecho, pues están llenas de fe, de paciencia y de toda edificación en
nuestro Señor".
Meditó muchas veces el Evangelio, las cartas de San Pablo, de San Juan, de San
Pedro, y hasta leyó las de San Clemente de Roma, y con citas de todas ellas
entretejió sus recomendaciones a los fieles de Filipos.
En el año 154 viajó a Roma para discutir con el Papa Aniceto sobre la
fijación de la fecha de la pascua cristiana; y en la persecución del
emperador Decio, fue arrestado y llevado ante el gobernador, y al serle ofrecida la
libertad si maldecía a Cristo, contestó: "Ochenta y seis años he
servido a Cristo, y Él nada me ha hecho sino el bien, ¿Cómo pues,
podría yo maldecirle a Él, mi Señor y Salvador?". Fue quemado vivo, y
como las llamas lo lamían sin querer quemarlo, fue preciso apuñalarlo en la
hoguera para terminar de darle muerte, el 23 de febrero del año 155.
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