1.2.3 En Roma
Pasados los siete años que la tradición atribuye a su episcopado en
Antioquía, San Pedro se encaminó a Roma, capital del Imperio Romano y del
mundo.
Allí fundó la Iglesia Romana: dio él mismo el episcopado a Lino,
que había de ser el primer sucesor suyo y allí sufrió el
martirio.
Es creencia general que, recibido primero en la colonia judía que habitaba uno
de los barrios pobres, se hospedó luego en casa del senador Pudente, emparentado
con el centurión Cornelio, bautizado por el Apóstol.
Entre los años del 47 al 51, después de un motín de barrio, cuya
causa atribuye el historiador Tácito a un tal Cresto - es decir el nombre que los
paganos por malicia o por ignorancia daban a Cristo-, el emperador Claudio desterró
de Roma a todos los judíos y San Pedro tuvo que salir con ellos. Volvió
hacia el año 63 y durante la persecución de Nerón fue encarcelado en
la prisión Mamertina. Condenado a morir en una cruz, pidió que lo
crucificaran con la cabeza para abajo diciendo que no era digno de morir de la misma
manera que su divino maestro.
La primacía que había recibido de Jesucristo N. S. y ejercido en Roma,
pasó como herencia a sus sucesores en aquella sede, por lo cual el Papa, Obispo de
Roma, es el Pastor supremo de la Iglesia.
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